martes, 6 de diciembre de 2011

Capítulo 2

Un año después
Mis padres se las arreglaron para persuadir a los padres de mis amigos de que nos fuésemos a un piso compartido, de esa manera, ellos se libraban de mi y yo tenía más libertad.
Y llegó el día. Todos, todos y todos fuimos al gran edificio. El ascensor estaba averiado, por lo que tuvimos que subir por las escaleras. Todo bien hasta que había que elegir compañero. Como no nos poníamos de acuerdo, decidimos echarlo a suertes. Ya teníamos las llaves de los pisos, entramos a uno y hicimos una papeleta. Escribimos todos nuestros nombres y empezamos a sacar a saco hasta que nos quedáramos sin papelitos. Helen sacó un papelillo.
-¡Me ha tocado contigo, Vicky!-dijo ella sonriendo.
-¡Bien!-dijo Vick abrazándola.
Yo a Vicky la llamaba Vick, y ella me llamaba Eli. Tengo un nombre muy raro y me tenía que acostumbrar a todos los motes de acortarlo. Thais sacó otro papelito.
-Me ha tocado con... Carol-dijo aliviada.
Ellas dos sonrieron y me miraron con cara de COJE UN PAPEL. Decidí ser la última así que tendrán que esperar. Evelyn y Anouk hicieron trampas para que les tocase juntas y al final me tocó a mi. Metí la mano en la papeleta y saqué un papel. Lo abrí y, de sopetón, caí en el sofá con cara de poker.
-Buah, ¿en serio?-dije yo.
-¿ Pero con quién te ha tocado? -dijo Thais.
-Con Josh-respondí yo.
Wohohohohohohohohohooo. Me ha tocado con Josh. Me va a dar algo...
-¡Mierda! ¿Por qué me tiene que tocar vivir con un chico?- oí decir a Holly.
-¿Te ha tocado con un chico? ¿Con quién?-pregunté interesada.
-Con Gerard... qué asco-dijo riéndose- ¿y a ti?-me preguntó.
-Con Josh-dije para picarla.
A Holly le gustaba Josh. Ella es la ex de Josh. Se quedó pálida y no sabía qué contestar.
-Ah-dijo ella dándose la vuelta.
Solté una risa malvada para mis adentros. Las parejas definitivas acabaron siendo:
Vick-Helen, Thais-Carol, Evelyn-Anouk, Holly-Gerard, Zachary-Louis, Lizzy(yo)-Josh, Walter-Vicent.
Cuando encontré a Josh le conté que me había tocado con él. Sonrió y dijo que nos lo pasaremos bien viviendo juntos. Qué mono.
-¿Cuál es nuestro piso?-preguntó él.
-El 5-B-respondí yo.
-Hmm, vale-dijo pensativo.
Nada más darnos las llaves de nuestro piso, subimos al nuestro. Dábamos grandes zancadas en las escaleras, subíamos los peldaños de dos en dos y nos sentíamos sacados de Matrix.
-Dientes, ¿para arriba o para abajo?-preguntó él.
-Abajo.
-¿Agujas del reloj?-preguntó él.
-Al contrario-respondí yo- qué rarito que eres-dije para picarle.
-Ya lo sé-dijo sonriéndome.
Miré a otra dirección para poder sonrojarme tranquila. Metió la llave en la cerradura y, con mucho arte, abrió la puerta, blanca y brillante. Entramos al piso. Sólo había una tele, un sofá, una nevera, una mesa, horno, fregaderos, platos, lavavajillas... Había muchas cosas. Resulta que en este edificio vivía un alquelerre de brujas y vampiros y nos lo cedieron por puro aburrimiento. Dejaron todas estas cosas porque no les pareció de ningún valor en absoluto. Aunque realmente, había muchas cosas de valor, como el estéreo embalado, que metieron en la caja por miedo a que se estropeara, los altavoces, la bola de discoteca, el tarro de galletas de Batman, la colección de cincuenta y siete libros de aventura y más cosas.
La terraza era grande y daba mucha luz al gran salón. Me recordó mucho a la sala de estar de la famosa serie Big Bang Theory.
-Dios, que salón-dijo él sorprendido.
Fuimos al cuarto de baño. Era espacioso, no era claustrofóbico como me imaginé que sería, entonces, nos dio por querer abrir los cajones que había bajo el lavabo. 1er cajón, sales de baño, 2do cajón, velas aromáticas, 3er cajon... condones. Josh y yo empezamos a reírnos a MUERTE.
Yo, sinceramente, tenía claro que, si íbamos a vivir juntos, iba a pasar algo entre los dos, algún roce o algo así.
Terminamos de analizar la casa. No nos llevó mucho, no había que mirar.
Tocaron a la puerta, fui yo. Eran Helen y Thais.
-Hey-empezó Thais- que vamos a ir a cenar a un bar, en media hora abajo y sin retrasos, ¿estamos?
-Vale, vale, no nos pegues-dijo Josh.
Helen me dio un codazo y arqueó las cejas en plan e.e. Ignoré ESO y cerré la puerta.
Decidí que cambiarse iba a ser una buena opción, se lo avisé a Josh y el cogió ropa para cambiarse también pero en el cuarto de baño. Yo cerré la puerta y me lo quité todo de la zona de arriba y los vaqueros. Entonces, escuché que la puerta se abrió.
-Eh, me he olvid...-dijo él cuando se dio cuenta de...ESO.
Yo, por pura suerte, miraba en la misma dirección que él, por lo que sólo me pudo ver por detrás, si no, me ve to'.
Él cerró la puerta y dijo desde fuera.
-¡Lo siento!
Me quedé traumatizada.
Me vestí rápido, con los ojos abiertos como platos. Venga ya, no podía estar ocurriendo esto.
Salí y allí estaba él, apoyado contra la pared, con cara de cachorrito, esperando a que saliese del cuarto.
-Eh...la próxima vez tocaré a la puerta-dijo él con conciencia culpable-lo siento.
-No pasa nada...
-No vi nada lo juro.
-Te creo-le dije yo vergonzosa.
Cerramos la puerta y bajamos. En mi mente, todos estaban abajo esperándonos y de mal humor, en la realidad, no había nadie.
-Perita-dijo él-oye una pregunta, espero que no te moleste pero, ¿tomas el sol?
Fruncí el ceño con cara de pocos amigos.
-Otra pregunta para ti, ¿te cortas el pelo?-dije copiándole.
No quiero que se corte el pelo en realidad.
-Rápida contestación-finalizó él.
Esperamos cinco minutos y hablamos de cosas sin importancias, al final, los demás aparecieron. Fuimos al bar. Escogimos una mesa algo íntima para no molestar a los demás comensales, era impropio. En medio de la comida, surgieron temas sobre las salsas, cotilleos y corridas de toros.
La cena terminó. Pagamos por partes y nos fuimos. Holly estaba esa noche especialmente cariñosa conmigo. Entonces, sacó un tema algo incómodo.
-Oye, si no lo deseas, no dejes que Josh te toque-dijo ella precavida.
-No pensaba acostarme con él, créeme-le dije para tranquilizarla.
Fui demasiado brusca con ella y la asusté, se fue con Anouk. Yo, mientras llegábamos, llamé a mi madre.
-Pi-pi-pi-¿sí?-oí a mi madre.
-Mamá, soy yo.
-Hola cariño, ¿cómo es el piso? ¿Con quién lo compartes?-preguntó rápida.
-Es bonito y espacioso, me ha tocado con un amigo, Josh.
-Ten cuidado, no le muerdas-dijo en broma.
-No pensaba hacerlo-dije molesta.
-No te enfades, se discreta, ¿vale?
-Vale, adios.
-Adios.
Bloqueé el telefono y, de repente, ya estábamos en el piso, y enfrente de mi gran temor, la cama de matrimonio.



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