domingo, 18 de diciembre de 2011

Capítulo 3

Exacto, la cama era de matrimonio. Josh y yo sabíamos que, algún día, pasará. Cuando Josh y yo llegamos nos sentamos en el sofá. Encendimos la tele y vimos una serie. Empecé a notar incómodo el sujetador, por lo que pensé en el suave pijamita.
-Me voy a poner el pijama-dije levantándome.
-Vale, luego me lo pondré yo-dijo él.
Me sonrojé mientras iba al dormitorio. Él y yo solos, en nuestra casita, que bonito.
Cerré la puerta y empecé a desvestirme. Me puse una camisetilla fina que tenía un lazo en la parte del escote, unos shorts y me hice una coleta hacia un lado, qué chula soy. Hice el paripé un rato para hacerle esperar un poco, por lo que empecé a rebuscar en mi maleta a ver lo que había. Al final cedí y salí pronto. Fui hasta el salón y me apoyé contra la pared esperando a que él se diese la vuelta. Cuando se giró, noté que empezó a mirarme como un niño a su piruleta.
-¿Puedo violarte?-dijo él en plan coña.
-Eh...qué gracioso que eres-le dije algo molesta.
Me senté a su lado y el se levantó de forma molesta.
-Voy a ponerme el pijama, prepárate que yo también me voy a poner muy sexy-dijo desapareciendo del salón.
Me puse un cojín en la cara y sonreí. Creo que él trató de decirme indirectamente que me puse sexy. Seguí viendo la tele. Era una película de una india que quería ser futbolista, típico, entonces, oí sus pasos aproximándose al salón. Me di la vuelta y lo vi. Llevaba sólo unos pantalones de pijama grises. Debajo podía ver sus boxers Calvin Klein azules. En su pecho descansaba un colgante rectangular. No lograba ver lo que era por lo que me dediqué a mirar sus preciosos ojos azules incandescentes.
-¿Qué? Admirando mi belleza, ¿cierto?-dijo el aproximándose- es broma-dijo sentándose a mi lado.
-Eres muy tonto-dije desviando la mirada.
Se sentó a mi lado. Noté su hombro contra el mío. Algo que me gustaba de él era que cuando tocaba su piel, sentía fría cascadas en mi espalda. Sus ojos de hielo daban la sensación de que su piel también iba a ser tan fría como el mármol, pero era cálida, tanto como una estufa. Empecé a ponerme nerviosa. Su piel era demasiado caliente, no era normal. Mi respiración empezó a convertirse en un silencioso jadeo. Él siempre me ponía de los nervios, su forma de ser, de hablar, de caminar... Aunque él lo niegue, estamos hechos el uno para el otro. Somos muy parecidos.
-Oye, no quiero que estés incómoda viviendo conmigo, quiero que florezca una gran amistad y nazca la confianza entre nosotros, sin malos rollos-dijo él muy profundo.
-¡Qué majo! Vale lo intentaré-dije recreando mi mejor sonrisa.
Me sonrió con sus dientes perfectos y se giró a ver la tele. Miré su hombro y vi que tenía tatuado un lobo.
-¡Tienes un tatuaje!-dije impresionada.
-Sii...-dijo él mirándome curioso.
-Tío, que tienes un tatuaje-dije todavía exclamativa.
-Me lo hice hace medio año.
 Se hizo el silencio. La peli se terminó y pusimos el Club de la Comedia. Nos reímos mucho con los monologuistas, sobre todo con Dani Rovira. Sin querer bostecé y me miró.
-Vamos a la cama-dijo sonriendo.
-Sí, será lo mejor-dije bostezando de nuevo.
Fuimos a la habitación. Sacamos la ropa de cama y empezamos a arreglarla. Éramos como una pareja de recién casados que vivían felizmente en su pequeño apartamento, ajenos a los problemas del mundo. Cuando clavaba mi mirada en mí, me ahogaba de tal manera que no podía hacer las cosas bien. Cuando terminamos, él se tiró sobre la cama emitiendo un sonido parecido a un gemido de placer.
-Que gustazo-dijo él rendido.
-Sí-dije yo metiéndome en la cama y tapándome con la sábana.
-¿Apago la luz?-dijo él copiándome.
-Por favor-le rogué.
Dormí mirando a la pared. Sonreí un poco pensando en todo lo que había ocurrido hoy. Me quedé dormida.


Me desperté suavemente. Todavía con los ojos cerrados, intenté quedarme dormida, pero era inútil. Noté su respiración sobre mi rosto, por lo que me sobresaltó. Cuando abrí los ojos me percaté de tres cosas. Primera, Josh estaba muy cerca, segunda, Josh estaba muy muy cerca y tercera, no hay tercera xD. Estudié su rostro perfecto. Dormidito era como un ángel (bueno, despierto también lo era). Miré con atención sus labios, algo carnosos(pero sin exagerar). Me acerqué un poquito más para alegrarme la vista y lo desperté. Abrió los ojos y parpadeó. Vi sus ojos azules celestiales clavarse en mi como agujitas. Sonrió y bostezó.
-Buenos días-dijo de buen humor.
-¡Si-siento haberte despertado!-dije preocupada.
-Ya estaba despierto-dijo algo pícaro.
-Oye, ¿tienes fiebre?-le dije yo.
-...¿Es un chiste o algo?-dijo él sin entender.
-No, es que estas muy caliente-dije poniendo mi mano sobre su frente.
Algo bueno que había entre Josh y yo era la confianza. Soltó una carcajada de escarmio.
-Mi piel es así, aveces hago apuestas a ver quien consigue estar más de cinco minutos abrazándome sin sudar. Siempre gano-dijo orgulloso.
-¿Me estas retando?-dije yo.
-Tas dao cuenta tú también, ¿eh?-dijo alargando los brazos.
-Voy a ganar-dije acudiendo a su llamada.
Le abracé con ganas. Esa escena era algo rara, él y yo, abrazados sobre la cama, tumbados bajo la sábana. Venga ya, íbamos muy rápido, era algo inesperado. Husmeé la fragancia de su pelo negro y, por desgracia mía la de su cuello. Me di cuenta de que un olor extrañamente atractivo empezaba a invadirme. Me acerqué con cuidado para oler más. Mi nariz ya estaba pegada a su cuello y podía olerlo con total claridad. No era su olor corporal lo que empezaba a atraerme, sino el olor de su sangre. Negué en mi mente que ese pudiese ser un síntoma de mi otro yo. Yo soy una vampira buena, eso siempre pienso yo pero ese tentador aroma me estaba empezando a despistar. Suspiré sobre su pecho, haciendo que Josh se estremeciera. Josh me apartó lentamente y me inspeccionó.





martes, 6 de diciembre de 2011

Capítulo 2

Un año después
Mis padres se las arreglaron para persuadir a los padres de mis amigos de que nos fuésemos a un piso compartido, de esa manera, ellos se libraban de mi y yo tenía más libertad.
Y llegó el día. Todos, todos y todos fuimos al gran edificio. El ascensor estaba averiado, por lo que tuvimos que subir por las escaleras. Todo bien hasta que había que elegir compañero. Como no nos poníamos de acuerdo, decidimos echarlo a suertes. Ya teníamos las llaves de los pisos, entramos a uno y hicimos una papeleta. Escribimos todos nuestros nombres y empezamos a sacar a saco hasta que nos quedáramos sin papelitos. Helen sacó un papelillo.
-¡Me ha tocado contigo, Vicky!-dijo ella sonriendo.
-¡Bien!-dijo Vick abrazándola.
Yo a Vicky la llamaba Vick, y ella me llamaba Eli. Tengo un nombre muy raro y me tenía que acostumbrar a todos los motes de acortarlo. Thais sacó otro papelito.
-Me ha tocado con... Carol-dijo aliviada.
Ellas dos sonrieron y me miraron con cara de COJE UN PAPEL. Decidí ser la última así que tendrán que esperar. Evelyn y Anouk hicieron trampas para que les tocase juntas y al final me tocó a mi. Metí la mano en la papeleta y saqué un papel. Lo abrí y, de sopetón, caí en el sofá con cara de poker.
-Buah, ¿en serio?-dije yo.
-¿ Pero con quién te ha tocado? -dijo Thais.
-Con Josh-respondí yo.
Wohohohohohohohohohooo. Me ha tocado con Josh. Me va a dar algo...
-¡Mierda! ¿Por qué me tiene que tocar vivir con un chico?- oí decir a Holly.
-¿Te ha tocado con un chico? ¿Con quién?-pregunté interesada.
-Con Gerard... qué asco-dijo riéndose- ¿y a ti?-me preguntó.
-Con Josh-dije para picarla.
A Holly le gustaba Josh. Ella es la ex de Josh. Se quedó pálida y no sabía qué contestar.
-Ah-dijo ella dándose la vuelta.
Solté una risa malvada para mis adentros. Las parejas definitivas acabaron siendo:
Vick-Helen, Thais-Carol, Evelyn-Anouk, Holly-Gerard, Zachary-Louis, Lizzy(yo)-Josh, Walter-Vicent.
Cuando encontré a Josh le conté que me había tocado con él. Sonrió y dijo que nos lo pasaremos bien viviendo juntos. Qué mono.
-¿Cuál es nuestro piso?-preguntó él.
-El 5-B-respondí yo.
-Hmm, vale-dijo pensativo.
Nada más darnos las llaves de nuestro piso, subimos al nuestro. Dábamos grandes zancadas en las escaleras, subíamos los peldaños de dos en dos y nos sentíamos sacados de Matrix.
-Dientes, ¿para arriba o para abajo?-preguntó él.
-Abajo.
-¿Agujas del reloj?-preguntó él.
-Al contrario-respondí yo- qué rarito que eres-dije para picarle.
-Ya lo sé-dijo sonriéndome.
Miré a otra dirección para poder sonrojarme tranquila. Metió la llave en la cerradura y, con mucho arte, abrió la puerta, blanca y brillante. Entramos al piso. Sólo había una tele, un sofá, una nevera, una mesa, horno, fregaderos, platos, lavavajillas... Había muchas cosas. Resulta que en este edificio vivía un alquelerre de brujas y vampiros y nos lo cedieron por puro aburrimiento. Dejaron todas estas cosas porque no les pareció de ningún valor en absoluto. Aunque realmente, había muchas cosas de valor, como el estéreo embalado, que metieron en la caja por miedo a que se estropeara, los altavoces, la bola de discoteca, el tarro de galletas de Batman, la colección de cincuenta y siete libros de aventura y más cosas.
La terraza era grande y daba mucha luz al gran salón. Me recordó mucho a la sala de estar de la famosa serie Big Bang Theory.
-Dios, que salón-dijo él sorprendido.
Fuimos al cuarto de baño. Era espacioso, no era claustrofóbico como me imaginé que sería, entonces, nos dio por querer abrir los cajones que había bajo el lavabo. 1er cajón, sales de baño, 2do cajón, velas aromáticas, 3er cajon... condones. Josh y yo empezamos a reírnos a MUERTE.
Yo, sinceramente, tenía claro que, si íbamos a vivir juntos, iba a pasar algo entre los dos, algún roce o algo así.
Terminamos de analizar la casa. No nos llevó mucho, no había que mirar.
Tocaron a la puerta, fui yo. Eran Helen y Thais.
-Hey-empezó Thais- que vamos a ir a cenar a un bar, en media hora abajo y sin retrasos, ¿estamos?
-Vale, vale, no nos pegues-dijo Josh.
Helen me dio un codazo y arqueó las cejas en plan e.e. Ignoré ESO y cerré la puerta.
Decidí que cambiarse iba a ser una buena opción, se lo avisé a Josh y el cogió ropa para cambiarse también pero en el cuarto de baño. Yo cerré la puerta y me lo quité todo de la zona de arriba y los vaqueros. Entonces, escuché que la puerta se abrió.
-Eh, me he olvid...-dijo él cuando se dio cuenta de...ESO.
Yo, por pura suerte, miraba en la misma dirección que él, por lo que sólo me pudo ver por detrás, si no, me ve to'.
Él cerró la puerta y dijo desde fuera.
-¡Lo siento!
Me quedé traumatizada.
Me vestí rápido, con los ojos abiertos como platos. Venga ya, no podía estar ocurriendo esto.
Salí y allí estaba él, apoyado contra la pared, con cara de cachorrito, esperando a que saliese del cuarto.
-Eh...la próxima vez tocaré a la puerta-dijo él con conciencia culpable-lo siento.
-No pasa nada...
-No vi nada lo juro.
-Te creo-le dije yo vergonzosa.
Cerramos la puerta y bajamos. En mi mente, todos estaban abajo esperándonos y de mal humor, en la realidad, no había nadie.
-Perita-dijo él-oye una pregunta, espero que no te moleste pero, ¿tomas el sol?
Fruncí el ceño con cara de pocos amigos.
-Otra pregunta para ti, ¿te cortas el pelo?-dije copiándole.
No quiero que se corte el pelo en realidad.
-Rápida contestación-finalizó él.
Esperamos cinco minutos y hablamos de cosas sin importancias, al final, los demás aparecieron. Fuimos al bar. Escogimos una mesa algo íntima para no molestar a los demás comensales, era impropio. En medio de la comida, surgieron temas sobre las salsas, cotilleos y corridas de toros.
La cena terminó. Pagamos por partes y nos fuimos. Holly estaba esa noche especialmente cariñosa conmigo. Entonces, sacó un tema algo incómodo.
-Oye, si no lo deseas, no dejes que Josh te toque-dijo ella precavida.
-No pensaba acostarme con él, créeme-le dije para tranquilizarla.
Fui demasiado brusca con ella y la asusté, se fue con Anouk. Yo, mientras llegábamos, llamé a mi madre.
-Pi-pi-pi-¿sí?-oí a mi madre.
-Mamá, soy yo.
-Hola cariño, ¿cómo es el piso? ¿Con quién lo compartes?-preguntó rápida.
-Es bonito y espacioso, me ha tocado con un amigo, Josh.
-Ten cuidado, no le muerdas-dijo en broma.
-No pensaba hacerlo-dije molesta.
-No te enfades, se discreta, ¿vale?
-Vale, adios.
-Adios.
Bloqueé el telefono y, de repente, ya estábamos en el piso, y enfrente de mi gran temor, la cama de matrimonio.



Capítulo 1

Dos meses después
Un fin de semana, al llegar a mi casa por la noche, mi padre me dijo algo que me impactó:
-Hueles a perro.
Me quedé mirando sus ojos avellana. ¿A qué quería referirse con perro? ¿A un licántropo de esos?
-Eh...¿qué?-dije yo.
-Un licántropo, te explicamos que para honrarnos tenías que matar un hombre lobo.
-Sí, pero no mataré a ningún amigo mío, ¿sabes?-dije disgustada.
-Entonces prefieres ser una mortal como los demás, ¿no?-dijo mi padre.
-Cariño, no atosigues a la niña-le regaño mi madre.
Yo me fui enfurruñada a mi cuarto. Encendí mi portatil y busqué en Google "licántropos". Cerré la página por pura desesperación. Entré en Tuenti y él estaba conectado. Josh, mi Josh, la persona que yo más había querido en este mundo. Que tontita me pongo.
-Hola- le dije yo.
-Hey-respondió el.
Hablamos un rato. Entonces, se me ocurrió...
-Oye, quiero preguntarte algo, pero no te rías-dije yo interesante.
-Adelante, di-dijo él.
-¿Tú... crees en los hombres...lobo?-pregunte yo.
El tardaba un poco en contestar. Empecé a impacientarme y jugué a angry birds. Contestó.
-Si existiesen serían peligrosos... malos-respondió él.
-Son personas con sentimientos, no creo que sean peligrosos-dije yo.
-Eso es bonito, gracias.
-¿Gracias?
-No sé, me siento alagado.
-Jejeje.
Empezamos a hablar de cosas de hombres lobo, vampiros fantasmas y cosas de esas. Me encantaba chatear con él porque cara a cara no podía evitar fundirme en sus ojos y perderme nuestra conversación. No era un tema de conversación corriente, pero yo le saqué el jugo completamente y lo disfruté al límite. Sonreía cada vez que él me hablaba y así pasaron las horas. Empecé a darme cuenta de que me estaba picando Fernandillo, así que me iba a acostar pronto.
-Oye, creo que me voy a ir a dormir...
-Oki, bueno, para seguir el contexto, dulces pesadillas (;-me contestó él.
-Que duermas bien-dije yo.
-No lo creo jeje-dijo él.
-¿Y eso?
-Mi hermanita pequeña, ¿ te acuerdas?
-Si, es super mona-dije yo.
-Ya, salió a mí e.e bueno-dijo en tono de burla-que llora mucho por las noches y no veas. Ademas, yo soy el que la duerme en las madrugadas.
-Oggg, que buen hermano eres, serás un buen padre.
-Lo sé-dijo creído-bueno, no te entretengo mas, que sueñes con migo guapa (;-dijo de broma.
-TUS GANAS (;-dije yo- adios♥-me desconecto.
Me tumbé en mi cama y sonreí.- ¿Cómo podía estar tan enamorada? Soy un caso perdido-dije para mis adentros.
Me enterré en mi manta y cerré los ojos. Pensé en su rostro, sus ojos y su sonrisa radiante. Pensé en sus manos, grandes y fuertes, llevándome hacia su torso. Pensé en sus labios, junto a los míos. En definitiva, pensé en el, mientras el suelo consumía como fuego aquellas lindas imágenes en aquella fría noche de primavera.

sábado, 26 de noviembre de 2011

El principio de un todo

Me llamo Lizzy, también podéis llamarme Ellisabeth, o Beth, o Lisa, o Elisa, o Eli...
Tengo que contaros una historia, algo extraña, pero me atrevo a decir que bonita.
Yo siempre he sido distinta a los demás, tengo el cabello rubio rojizo y la piel pálida. No destaco sólo por eso, sino por mis ojos. Tengo el iris blanco. Los médicos me han dicho que es una enfermedad que me trasmitió mi madre de forma genética. Siempre se han burlado de mi, me decían hija del demonio y cosas así. Yo aveces fingía que no me importaba, pero me dolía que se rieran de mí.
Cuando tenía catorce años, un fin de semana, pasó algo que jamás olvidaré. Él, apareció por primera vez. Él era alto, esbelto y de aspecto juvenil. Tenía el pelo muy negro, que contrastaba con ese increíble azul de sus ojos. Parecían bolas incandescentes de fuego. Me fundí en ellos de tal manera que pareciese que me derretía.
Pero no me derretía solo por eso. Ese chico era tal vez el chico más increíblemente guapo que hubiese conocido. Pero yo no me podía quedar en babilonia en un momento como ese.
Él se acerco a mí y yo note que mi respiración se agitaba lentamente. Entonces, el abrió la boca y dijo:
-Tienes los ojos más lindos que he visto, ¿son de verdad o lentillas?
Me quedé atónita tras su comentario. Esperé a que mi respiración se ralentizase para poder hablar.
-Supongo que son míos. Pero no se como te atreves a decir que mis ojos son bonitos, cuando no lo son tras compararlos con los tuyos...
Apretó los labios, pero no pudo contener una carcajada ronca y feroz.
-Guay, soy Josh-me dijo estrechándome la mano.
-Lizzy-dije yo estrechando la mía.
Él se acostumbró a venir todas las veces que yo quedaba, por lo que siempre estaba en mi grupo. Él y yo empezamos a ser muy buenos amigos, hasta que él se echó novia.
Yo sabía que me había enamorado de él, pero debía mantenerme al margen mientras estuviese con ella, por si las moscas, pero ella notó que en mi mirada había algo.
Ella se percató de que estaba enamorada de Josh, pero no le dijo nada, tan solo se aprovechó de mi y me alejó de él. Yo cada día que pasaba estaba más deprimida.
Un día me fui a la azotea de mi edificio, que era mi sitio de llorar. Ahí desahogaba mis penas con quien más quería hacerlo, con la soledad. No me gusta hablar sobre esas cosas con mis amigas, porque ellas no me dicen la verdad, ellas me dicen que algún día me querrá, que tengo que esperar, pero yo quería que me dijeran lo que TENÍA que escuchar, que nunca se iba a enamorar de mí y que estaba perdiendo el tiempo.
Aquel día, en la azotea, empecé a escuchar voces. Me puse a buscar a gente, pero no había nadie. ¿De dónde procedían esos ruidos? ¿Es que tal vez me estaba volviendo loca?
Decidí que era hora de volver a casa, por lo que subí al ascensor. Quise quitarme las lágrimas antes de llegar a mi casa, no quería tener una charla sobre chicos con mi madre, "otra vez no" pensé. Pero cuando me miré al espejo, vi algo que se me ha quedado marcado. Mis lágrimas eran rojas y mis ojos también. Cuando subí al ascensor nadie subió conmigo, pero al mirar en el espejo, vi gente a mi alrededor, todos estaban muertos.
Nada más llegué a mi casa me metí en la cama a reflexionar un poco. ¿Fantasmas? ¡Me había vuelto loca!
No fue la mejor de mis noches, pero tampoco la peor. Tan sólo recuerdo haber soñado esa noche con todas esas personas alrededor mía, atosigándome en el ascensor.
A la mañana siguiente mis padres me estaban esperando en el salón. Entonces, me dijeron algo que le dio un inesperado giro a mi vida. Parecía que nunca iban a ir al grano, pero al final, me contaron la verdad de todo, la verdad de lo que realmente soy, una vampiro.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Todos hemos leído historias de vampiros y hombres lobo, o hemos visto películas de licántropos o caza vampiros. Pero cuando estas en la piel de alguno de esos seres, te das cuenta de lo difícil que va a ser la vida, de que va a ser como una especie de discapacidad, y no es agradable, para nada.
Yo, desde mi punto de vista, creo que era demasiado obvio, que se veía venir, pero fue algo muy brusco, enterarme de lo que soy, de no ser una humana cualquiera.
Me llamo Eli y tengo una gran historia que contar