domingo, 18 de marzo de 2012

Capítulo 5

-¿Hola?-dije yo.
-Eli-empezó a hablar Anouk-¿no vienes?
Me quedé en silencio. Olvidé completamente la quedada.
-Es que me quedé dormida, no me encuentro muy bien-mentí yo.
-Ahh, pues entonces nada, te dejo, recupérate pronto-click.
Bloqueé el móvil y me lo guardé en el bolsillo. Miré al lobo y lo acaricié.
-Lo siento, debo irme, vendré a verte, lo prometo-le dije yo.
El lobo pareció entenderme y aulló. Se fue corriendo y me quedé sola. Caminé lentamente hasta llegar a casa. Empecé a darle vueltas al tema. El lobo era excesivamente grande, más grande que yo incluso. ¿Podría ser una mutación genética?
Cuando llegué a casa Josh ya había llegado.
-Holaa-dije nada más entrar.
-Buenas-dijo él.
Me senté junto a él y él me miro con sorpresa.
-Te debo dinero-dijo él metiéndose la mano en el bolsillo.
Sacó unos billetes y empezó a contar, entonces olfateé algo extraño en el aire. Vi que Josh se cortó con el billete.
-Seré torpe...-dijo mirándose el dedo.
Un chorrillo de sangre salió de su dedo. El olor se hizo tan insoportable que me tuve que apartar de inmediato.
-Creo que mejor voy al baño y me lo limpio-dijo levantándose del sofá.
Me quedé sola y asustada. Ese olor que desprendía su sangre me dejó sin aliento y activó mi sentido vampírico. Le perseguí hasta el cuarto de baño. Tenía el dedo bajo el agua del grifo.
-¿Te pasa algo?-preguntó él preocupado.
Vacilé antes de contestar.
-No, nada-dije yéndome al salón.
Estuve toda la noche distraída, no se si fue por la sangre de Josh o por el lobo, no lo se.
                                                -♥-
Todas las noches, antes de ir a casa, me pasaba por el descampado para ver si estaba el lobo. No sabía por qué, pero ese lobo me fascinaba. Tenía algo... encantador.
Aquel día por la mañana recibí una llamada de mi madre, dijo que ella y la madre de Josh iban a visitarnos, que asco la verdad.
-Josh-dije asomándome a la cocina-me ha llamado mi madre.
-Lo sé, mi madre es súper plasta-dijo riéndose- seguro que piensa que hacemos cosas raras por dormir en una cama de matrimonio-dijo él irónico.
-Para las madres todo tiene doble sentido-dije lastimosa.
Él se quedó mirándome sonriendo, con los ojos entrecerrados. Le miré de reojo, pero acabé mirándole al completo. Desvié la mirada y me sonrojé, que tonta. Cuando le miré, extrañamente recordé al lobo, que raro.
Recogimos un poco la casa, debía estar presentable para la esperada visita(sarcasmo mal disimulado). Cada vez que me quedaba mirando embobada a Josh me enfadaba conmigo misma. No podía dejar que el averiguase que le amaba, sería incómodo para los dos. También me encontraba algo mal por el olor que desprendía la sangre de Josh, ¿realmente yo sentía deseo por esta? Era inesperadamente cierto... El ding-dong me hizo botar, me asustó. Josh y yo fuimos a la puerta a recibir a nuestras invitadas. Cuando abrimos, estaban ellas dos, sonrientes y con las manos cargadas con cosas, mi madre con bolsas de plástico y  Monique(averigüé más tarde que se llamaba así) otra bolsa y el cochecito con la hermanita de Josh, Jessica. Alegremente nos dieron dos besos y se acomodaron en el salón.
-Bueno, bachiller será un poco complicado, pero sois muy inteligentes, no tenéis de que preocuparos-dijo mi madre con valía.
-He oído que quieres ser cirujana-dijo Monique- es un trabajo muy complicado, ¿estas segura de ello?
-Realmente me gustaría salvar a personas, los cirujanos trabajan con sangre, a nadie le gusta la sangre-dije mirando a mi madre.
-¿Cómo quieres ser cirujana si pierdes el sentido con una gotita de sangre?-dijo Josh hablando de lo de anoche.
-Bueno... lo superaré-dije confiada.
Dejamos de hablar de mi. Ellas se enteraron de la cama de matrimonio.
-No queremos ser abuelas tan jóvenes-dijo Monique.
-Mamá, no hacemos nada-dijo Josh.
-Me da igual lo que hagáis, tan solo hacedlo bien-dijo mi madre.
Josh y yo cambiamos de tema rápidamente para no pasarlo mal. Qué vergüenza, madre mía. Cuando se iban a ir, mi madre me llevó a solas un momento.
-Puedo oler a licántropo macho-dijo ella.
Pensé en eso, ¿qué habría querido decir?.
-Ya-dije pensando en el lobo de ayer.
Es verdad, aquel lobo era demasiado grande como para no ser un licántropo.
-Cuida las confianzas-dijo ella mientras se iba.
Josh y yo nos quedamos solos. Fuimos al sofá y vimos la tele.
                                                        -.-.-.-.-.-.-.-.-.♥.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Pasaron un par de días, era de noche. La velada anterior le llevé al lobo una chuleta de cerdo cruda, se la comió y me hizo una reverencia en señal de agradecimiento, definitivamente, era humano. Mientras me dirigía al descampado, oí gemidos desde lo más profundo. Aligeré el paso y me encontré al lobo sangrando y tirado en el suelo. Rápidamente fui a socorrerlo. Su sangre me aturdía tanto como la de Josh.
-¡No te muevas!-dije yo corriendo hacia casa.
Cogí una manta, alcohol, vendas, betadine, agua oxigenada, y cosas de esas, las metí en el bolso y corrí hacia el descampado. El lobo seguía allí, retorciéndose de dolor. Empecé a curarle. Aveces gruñía y enseñaba los dientes, pero se relajaba y me miraba con pena. Le vendé un poco y le tapé con la manta. Puse mi cabeza en su costado, cerca de su herida y empecé a llorar.
-No puedes morir, ¿entiendes?-dije yo entre lágrimas.
El lobo gimió y me lamió con su lengua rasposa.
-Sólo descansa-le dije mientras me levantaba para irme.
Acaricié su oscuro pelaje y miré sus ojos azules, tan azules como los de Josh. Me di media vuelta y oí decir a una voz extrañamente familiar:
-Gracias.
Me giré y el lobo ya no estaba, la manta tampoco. Lo sabía, era un licántropo, era obvio.
Caminé despacio a casa, reflexionando sobre lo que acababa de pasar. Pero cuando llegué a casa, las cosas se volvieron a complicar. Josh estaba pálido y su rostro mostraba resentimiento. Me senté a su lado y sostení su mano.
-¿Qué ocurre?-pregunté preocupada.
-Nada, estoy bien-dijo sonriendo penosamente.
Vi que tenía la mano en el costado, por las costillas.
-¿Qué tienes ahí?-pregunté.
-Nada, solo es una cicatriz-dijo él.
-Quiero verla-le obligué yo.
Se quitó la camiseta con mala gana y le vi la herida. Estaba rosada, pero también húmeda y parecía dolerle. Saqué del bolso los vendajes y los alcoholes y empecé a curarle.
-¿Por qué tienes eso?-me preguntó el.
-Me lo devolvió Carol-mentí-si te duele sólo dilo. Rodéame con el brazo.
Él asintió y así lo hizo. Me ruboricé un poco, pero empecé con su herida. Le di con agua oxigenada y alcohol, luego lo lavé con un poco de agua. Froté con delicadeza un poco de alcohol de romero. Podía notar el contorno de sus músculos duros y fuertes. Me ruboricé más todavía.
-Qué haría yo sin ti-dijo él.
Le miré y fue dejando de sonreír poco a poco. Josh empezó a acercarse lentamente. Él me iba a besar. Me fui acercando yo también, pero el olor de su sangre se hizo tan insoportable que agaché la cabeza.
-Voy a ordenar todo esto...-dije levantándome del sofá.
Fui al cuarto de baño y observé mi reflejo. Tenía los colmillos más grandes de lo normal. Cerré la boca y suspiré.
                                                    [.................♥..................]
Al día siguiente, Josh y yo nos miramos de reojo algunas veces. Realmente nos íbamos a besar y por culpa de mi agonía por su sangre no pudimos hacerlo, que mal.
Estábamos a punto de salir aquella tarde. Josh estaba muy pero que muy guapo, le elogié y él a mi. Entré yo primera al ascensor y luego entró él.
-Qué bien hueles-dijo acercándose un poco.
-Gracias-dije yo ruborizada.
Josh se acercó un poco más a mi cuello y me olfateó. eso me incomodó un poco, pero lo dejé pasar, entonces, volvió a acercarse demasiado. Su olor me aturdió demasiado y si el me besaba notaría mis colmillos. Gracias a Dios el ascensor llegó abajo y salí escopetada. Si, es cierto, pasaba un poco de él, pero era lo correcto.
Llegamos todos al puerto. Sentía remordimientos por evitar a Josh, así que lo busqué, pero no estaba. Me dijeron que estaba hablando a solas con Holly, maldita zorra.
Fui a un kiosko a comprar algo para picar y oí la voz de Holly. Los encontré a escasos metros de mi. Me escondí tras un arbusto y espié la conversación.
-Holly, no puedo-dijo Josh.
-¡Claro que puedes!-dijo ella.
-Escucha Holly, tu y yo estábamos enamorados, lo se, y seguiríamos estando si no hubieses sido tan fresca con Gerard-se quejó él.
-Se lo inventó todo...-dijo Holly.
-No es verdad, se lo que hiciste.
-Por favor Josh, te amo, vuelve conmigo, te lo suplico-rogó ella.
-Puedo perdonarte, pero no voy a volver contigo-contestó él.
-¿Por qué?-preguntó ella.
-Yo ya estoy enamorado, ¿sabes?-contesto él.
Eso que dijo me molestó un poco, el ya estaba enamorado, vaya faena...
-¿De quién? ¿De la pelirroja?-dijo Holly mientras yo daba un bote.
Josh soltó una carcajada mientras le daba la espalda para irse.
-O sea que es verdad-dijo ella mientras yo abría la boca.
-¿Acaso lo parece?-dijo él girándose.
-Pues sí-respondió ella.
-Pues piensa eso si quieres, tal vez es verdad y todo... Y si no, pues ya te enteraras con el tiempo.
Josh se fue dejándola sola. Salí del arbusto en busca suya, pero antes, tenía una cosa que decirle a Holly:
-La pelirroja tiene nombre-le dije a Holly orgullosa.




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